Cuando yo me criaba, solo había barriales y trillos por onde uno pasaba pa' llegar mas rápido a la pulpería.
Entre la bolsa e' mecate llevaba uno la libreta que era pa' pagar.
El pulpero apuntaba en la libreta y uno le pagaba por semana.
Dios librara que uno se comprara un confite que juera, le metían una juetiada que lo dejaban ¡miao en el suelo! pa' que aprendiera a respetar.
Había mucha pobreza y lo poquito que se ganaban era pa' jartar.
¿Lujos? como que esa palabra naide la sabía.
Los calzones, los tallaores, los hacían las mamas;
por cierto que andaban los polacos con unos maletones y cobraban un peso por semana y mi 'amá compraba un corte de fular y con eso nos hacían los vestíos.
Lo que les quiero decir es la cosa ha cambiao por tarjetas de crédito y la gente vive endeudada hasta la coronilla, 'hora gastan más de lo que ganan, y no sé que diría macita.¡De aseguro le da un soponcio!
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