jueves, 24 de julio de 2014

PAISAJE GUANACASTECO



Lastimamos con nuestro paso 
el lento despertar guanacasteco 
La luna, concluida su labor se retira 
mansamente y da paso al sol su compañero, 
que nos baña con su luz y abriga con su fulgor. 

El majestuoso Malinche 
luce su verde follaje, 
brota flores de fuego 
y nos mira mudo y quieto 
con su orgullo sabanero. 

Las vacas cargan su tristeza 
y pesadamente caen sobre el pasto 
generoso que les brinda su regazo o, 
en disciplinada fila ellas buscan su sustento. 

Los pajarillos con tonadas de alegrìa 
nos arrullan suavemente 
y anuncian el nuevo dìa 

Las ardillas y las garzas 
nos hablan con su presencia 
del mundo maravilloso 
que forman los animales 
y que embellece la pampa. 

Los rìos empobrecidos en su cauce 
acusan hambre pero luego 
devoraràn con su furia valles, 
montañas y ranchos 
y con gran docilidad 
entregaràn a la mar 
lo recogido en su andar. 

El pampero, al hombro 
su alimento inicia su jornada 
que darà vida a otras vidas 
y que acabarà con su vida.. 
En esta tierra bendita 
hasta las olas palpitan 
y en algunas de sus playas 
se imponen con su furor 
el respeto al gran coloso. 

En otras, 
con la suavidad de un niño 
acarician con cariño 
a quien disfruta de ellas. 
Al medio dìa, el sol arroja 
sus brasas màs vivas 
con ardorosa pasiòn. 

En la noche, 
las estrellas se desmayan 
y en luminosas lucièrnagas 
ellas quedan convertidas 
para alegrar el paisaje 
de soledad y tinieblas. 

Guanacaste: 
con tu belleza llenas 
el alma de goces 
y elevas nuestra existencia 
hasta la dicha suprema. 

GUANACASTE: 
COSTA RICA NO PUEDE OLVIDAR
CUANDO ALZO EL ESTANDARTE BRICEÑO: 
DE LA PATRIA POR NUESTRA VOLUNTAD
 
LíA GRACIELA CHAVARRIA  


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