Lastimamos con nuestro paso
el lento despertar guanacasteco
La luna, concluida su labor se retira
mansamente y da paso al sol su compañero,
que nos baña con su luz y abriga con su fulgor.
El majestuoso Malinche
luce su verde follaje,
brota flores de fuego
y nos mira mudo y quieto
con su orgullo sabanero.
Las vacas cargan su tristeza
y pesadamente caen sobre el pasto
generoso que les brinda su regazo o,
en disciplinada fila ellas buscan su sustento.
Los pajarillos con tonadas de alegrìa
nos arrullan suavemente
y anuncian el nuevo dìa
Las ardillas y las garzas
nos hablan con su presencia
del mundo maravilloso
que forman los animales
y que embellece la pampa.
Los rìos empobrecidos en su cauce
acusan hambre pero luego
devoraràn con su furia valles,
montañas y ranchos
y con gran docilidad
entregaràn a la mar
lo recogido en su andar.
El pampero, al hombro
su alimento inicia su jornada
que darà vida a otras vidas
y que acabarà con su vida..
En esta tierra bendita
hasta las olas palpitan
y en algunas de sus playas
se imponen con su furor
el respeto al gran coloso.
En otras,
con la suavidad de un niño
acarician con cariño
a quien disfruta de ellas.
Al medio dìa, el sol arroja
sus brasas màs vivas
con ardorosa pasiòn.
En la noche,
las estrellas se desmayan
y en luminosas lucièrnagas
ellas quedan convertidas
para alegrar el paisaje
de soledad y tinieblas.
Guanacaste:
con tu belleza llenas
el alma de goces
y elevas nuestra existencia
hasta la dicha suprema.
GUANACASTE:
COSTA RICA NO PUEDE OLVIDAR
CUANDO ALZO EL ESTANDARTE BRICEÑO:
DE LA PATRIA POR NUESTRA VOLUNTAD
LíA GRACIELA CHAVARRIA
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